¿Apodo o nomenclatura?





En la búsqueda de una cita que ilustrara la no menos ilustrativa serie de ejemplos ilustrativos del "desconocido (o apócrifo) enciclopedista chino" que podemos leer en el texto de Borges, "El idioma analítico de John Wilkins", desemboqué con aquella referencia de Stephen Hawking en Historia del tiempo sobre el origen del nombre "quarks":
El origen del nombre es una enigmática cita de James Joyce: "¡Tres quarks para Muster Mark!" [...] 
Existe un cierto número de variedades diferentes de quarks: se cree que hay como mínimo seis flavors [sabores] que llamamos up, down, strange, charmed, bottom y top ['arriba', 'abajo', 'extraño', 'encanto', 'fondo' y 'cima']. Cada flavor puede tener uno de los tres posibles "colores", rojo, verde y azul. ([...] los físicos modernos parecen tener unas formas más imaginativas de nombrar a las nuevas partículas y fenómenos, ¡ya no se limitan únicamente al griego!)

Tales juegos verbales que están al borde de la nomenclatura y el apodo, del caos y del cosmos, me recordaron otras denominaciones no menos divertidas o popularmente certeras. 

1. En ¡2013! ya había "citado" este video de Tin Tan. Podemos decir incluso que, si alguien está interesado en ver la semilla de la presente entrada, la encontrará aquí ---> "Taxonomías". En realidad, no hay mucho más, sólo el mismo video que recupero ahora y el cruce con "El idioma analítico de John Wilkins": 


2. El cultivo de peces de ornato recurre e incurre en las denominaciones prácticas descriptivas. Apenas unos días en ese ambiente, uno puede conocer al Platy Mickey: 


o al Guppy africano, 


sólo por citar dos ejemplos que son tan comunes que no rebasan unos cuantos pesos en su precio. 

3. La lista puede ser infinita, pero me gusta recordar siempre el texto que Marvin Harris publica en Nuestra especie sobre Lucy, el homínido descubierto en África: 
En 1973, Donald Johanson descubrió un australopitécido todavía más antiguo en la región de Afar (Etiopía), que vivió hace unos 3,25 millones de años. Entre los restos se encontró el esqueleto -milagrosamente completo en un 40 por ciento- de un diminuto homínido adulto, de sexo femenino, que medía sólo 107 centímetros aproximadamente. Para reflejar el efecto de la reunión surrealista entre esta antiquísima criatura y algunos de sus descendientes del siglo XX, Johanson le llamó Lucy, evocando la entonces popular canción de los Beatles Lucy in the Sky with diamonds, que era a su vez un criptograma del alucinógeno LSD. 

En la actualidad, el término apodo está cargado de un sentido negativo. Sin embargo, y esto lo podemos saber por su etimología, en un principio tenía la intención de asignar un nombre, para después asignar un valor. Hablar como el mismo Cicerón no es emplear retórica de chícharos. Este procedimiento me parece epistemológicamente más plausible (y no menos divertido) para tratar de entender la diversidad del universo. 




Comentarios

Xinome dijo…
Ora chava soy el de los caldos de retazo de dudosa salubridad jajaja Paquito, dónde andas.?
¿Cómo estás? ¿Qué ha sido de tu vida? Escríbeme a salvadorcalvacar@gmail.com

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