El extranjero




Cuentan que Ulises, harto de prodigios, 
lloró de amor al divisar su Itaca 
verde y humilde. El arte es esa Itaca 
de verde eternidad, no de prodigios.

Jorge Luis Borges, "Arte poética"



Camino a la parada del bus con pasos extranjeros, aguardo ansioso, paso la tarjeta y verifico en números arábigos mi saldo; guardo silencio hasta que la punta del aprendizaje se asome. Escucho palabras en otros idiomas, acompañadas, siempre acompañadas, por una respuesta. Bajo en la esquina y camino sin pronunciar un pensamiento. Tomo el elevador al piso número 13 y me siento al fin un poco aliviado, entre textos que hablan del mundo de la misma manera en la que yo lo hablo. Pero el sueño se interrumpe en cada línea, los pasillos replican expresiones que descifro, pero no siento mías. ¿Qué tipo de ungüento es el idioma?


Y así se va el día, hasta que los ojos callan y el tiempo me obliga a desandar el camino, entre estudiantes múltiples que suben en muchedumbre y bajan poco a poco hasta quedar hermanos de piel tostada. ¿De verdad "los últimos serán los primeros"? Camino como sólo aquí camino, en silencio, sin dar ni recibir una palabra. No hay diferencia ahora entre filósofo o extranjero. La noche no es esta noche, el pan es acaso otro pan. Apuro el sueño con la esperanza de volver a casa. 

Pitt. PA. 

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