Recomendaciones

(Pawel Kuczynski)

Tiremos la idea de justicia, desterrémonos de ella de una buena vez y pongamos reglas por las que, con o sin ese concepto, haya una esperanza de vida sujeta a criterios más certeros o menos volátiles. Los argumentos abundan: 43 desaparecidos, bonos de Navidad para políticos y otros no tan políticos, sueldos desorbitantes en países pobres, premios de todo tipo a quienes no lo merecen (amigos, conocidos, no tan conocidos), fama a quien debería mendigar en la calle, tabuladores de sueldos poco razonables, vueltas en U, coches que atropellan a ciclistas, ciclistas que atropellan a peatones, peatones que parten madres, grúas que se llevan autos sin razón alguna, indígenas que siguen sin entender los juicios, jueces amenazados de muerte, docentes con estudiantes insoportables, estudiantes con docentes incompetentes, títulos comprados, médicos sin ética profesional, calificaciones vendidas, presos inoportunos, fugados, fugitivos, intocables, maltratados, deshechos, descabezados que no fueron amigo del amigo, compadre del jefe, cuñado del patrón… La meritocracia es un mito inventado por aquellos que creen que están donde deberían de estar o que simplemente les “va bien”. ¿Hasta dónde son “buenas intenciones”, hasta dónde se ejerce la “justicia”?, ¿a quién le debes el favor de tu puesto? Para qué inventar criterios de justicia, si quien debería reclamarla ni siquiera se cruzará por error con estas líneas. 

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