Palimpsestos del abandono: Nahuales y brujos en la obra de Tránsito

Conocí el trabajo de José Abelardo Alejandro Tránsito en la muestra del PECDA Guerrero, generación 2024, que se llevó a cabo en la ciudad de Iguala. Sin que me lo propusiera, mis ojos se detuvieron de inmediato en “Nahual en casa abandonada de mis abuelos”, un cuadro de 30x40 de tonos verdes que me hicieron recordar de inmediato la larga tradición literaria que reserva este color a los seres fantásticos: Sir Gawain y el Caballero Verde, Cthulhu de Lovecraft e incontables brujas; incluso lugares, como la Casa Verde de Vargas Llosa. El color verde resulta, en fin, un marcador simbólico de lo sobrenatural; sin embargo, en la serie de cuadros de Tránsito, el verde no se muestra como un elemento que complementa, que aparece por ahí, que tiñe un poco en forma de detalle; el verde es la realidad: verde la casa, verde la valla, verde el nahual, verde el cielo.



Un motivo más me atrajo de toda la serie “Brujos y nahuales de Tierra Caliente”: el abandono. Más que los seres fantásticos que “habitan” estos lugares de Guerrero, el abandono me parece el verdadero protagonista, en tanto ausencia o, más precisamente, reminiscencia de lo que fue. Desde hace tiempo, me gusta “leer” lo que calla el texto: ¿por qué Sor Juana calló la palabra “Dios” de su Primero Sueño, por qué don Quijote no pisa ni una sola vez una iglesia? La teoría de la recepción llama “zona de indeterminación” a esos lugares sugeridos; lo que yo “leo” es más bien lo “ausente”, “lo oculto”, “lo secreto”.

En el caso de la obra de Tránsito me conmueve lo que el abandono esconde: no es el nahual o el brujo, sino lo que el nahual o el brujo “ocultan”. Los cuadros se vuelven, así, en palimpsestos del abandono, y nosotros, sus espectadores, descubrimos detrás de los nahuales y los brujos el verdadero movimiento de la fotografía. En “Brujo en restos de casa de adobe de mis abuelos” no veo ni al brujo ni a los restos de la casa, veo al abuelo de Tránsito colocar las piedras que serán el cimiento de una barda. Lo veo claramente, tan nítido en sus detalles, de huarache cruzado, sombrero calentano y venas marcadas. 



Veo también a su abuela echando tortillas, con las manos resistentes al fuego y de piel tan gruesa como el mismo adobe.


¿Y del pueblo?, ¿qué se puede decir del pueblo? Una maestra se despide de sus estudiantes, acomoda los libros, guarda los trabajos pendientes y borra con dedicación el pizarrón; niñas y niños se ven felices porque ya es viernes, así que por ahora no importa la tarea ni los apuntes mal copiados; un par de paisas va a comprarse un refresco en la tiendita, en un disparejo mandan al más morro mientras los otros esperan; dos amigas se suben a los árboles para platicar a gusto, sin que los profesores las interrumpan ni los molestones las estén fregando; los mayores organizan una escapada al río, algunos probarán por primera vez una cerveza, otros irán para ver cuerpos mojados de ropa entallada; unos novios se esconden en una calle solitaria para besarse, antes de irse a sus casas y fingir que nada pasó; otros juegan a las escondidas entre las milpas, enguatados; unos huaches juegan carreritas sin importar la polvareda que empaniza sus pies; dos comadres vienen del molino, todavía con la masa humeante; un viejo corta la hierba crecida, otro afila su machete con una piedra; San Francisco nunca estuvo tan colorido ni tan movido como aquel día.






Cada vez que pienso en abandono y en ruinas, viene a mi mente aquel portento de O’Gorman: “De unas ruinas nacen otras ruinas” y aquellos versos de Borges que anuncian el fin de cualquier imperio:

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino. ("Límites")

Ahora más que nunca creo que el arte es memoria o, mejor dicho, palimpsesto del abandono y del olvido. Acaso, después de la obra de Tránsito, San Francisco nunca desaparecerá; acaso algún día la violencia dará tregua en este país, para que los brujos y los nahuales no se sientan tan solos.





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